Su historia.
Le Luc-en-Provence: la Torre del Reloj y su cárcel olvidada. Único vestigio de las murallas que rodeaban el pueblo medieval, la Torre del Reloj esconde a sus pies los restos de una antigua prisión. En un principio fue una puerta con rastrillo: desde el siglo XII hasta el XV, por ella se accedía al castrum. En el siglo XVI, sin duda tras haber sido elevada, cambió de función y se convirtió en campanario; su campana data de esa época, mientras que su elegante campanario de hierro forjado es del siglo XVII. Junto a ella, una casa de piedra del siglo XIII albergó durante mucho tiempo el ayuntamiento. Desde la torre, las escaleras de calades suben hacia el Castellas, el antiguo pueblo rehabilitado.
- Tres poderes superpuestos: En la planta baja de la torre se conservan los restos de una antigua prisión. En unos pocos metros cuadrados se superponían, pues, la cárcel, el ayuntamiento vecino y el reloj municipal: la coacción, la administración y el control del tiempo, todo lo que, en un pueblo provenzal, constituía la autoridad.
- Cinco días de República: El 3 de diciembre de 1851, los insurgentes opuestos al golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte tomaron el ayuntamiento, disolvieron el consejo municipal, instauraron una comisión provisional y eligieron a un nuevo alcalde. El 8 de diciembre, las fuerzas nacionales recuperaron el pueblo. El Var fue uno de los departamentos más rebeldes de Francia y la represión que siguió, una de las más duras.
- La «pequeña Niza»: En 1960, el barrio de Castellas se ganó este apodo: las plantas suculentas y las palmeras que sus habitantes habían plantado allí le daban un aire de Costa Azul, a solo unas callejuelas de las ruinas del pueblo medieval.

